Desde el corazón de las diversas regiones cafeteras de Ruanda, con especial protagonismo de Nyamasheke, llega este café excepcional cultivado por pequeños productores locales. En un entorno donde la gran mayoría de los agricultores gestiona con mimo parcelas de minifundio con menos de 300 árboles , las estaciones de lavado de la zona se convierten en el motor del cambio. Más que centros de procesamiento, funcionan como escuelas de campo que ofrecen capacitación agronómica especializada para perfeccionar el cultivo , demostrando cómo el apoyo técnico eleva la reputación de todo un origen y transforma el sustento de sus comunidades.
En taza, este lote lavado destaca por su extraordinaria calidad, respaldada por una puntuación SCA de 88 puntos. Ofrece una fragancia enzimática frutal muy atractiva que da paso a una sólida base achocolatada y deliciosas notas de fruta de hueso, vainilla y chocolate con leche. Es un café marcadamente dulce y afrutado, dotado de un cuerpo alto y una acidez jugosa, diseñado para quienes buscan una experiencia vibrante, compleja y profundamente reconfortante.
El compromiso detrás de este grano se refleja en cada paso de su cuidadoso viaje. Tras una estricta clasificación manual y un proceso de flotación para seleccionar solo los frutos óptimos , las cerezas se despulpan en estaciones de precisión (maquinaria tipo Disc y Eco Pulper). Finalmente, el café se extiende en camas africanas elevadas donde se seca lentamente bajo el sol entre 10 y 14 días. Un proceso minucioso y artesanal que asegura que cada taza respete el esfuerzo del campo ruandés y deslumbre en los paladares más exigentes.